Alberto Salvador Alcantar
Guanajuato, México
 Alberto Salvador Alcantar |
Muchas puertas están cerradas para jóvenes, que como yo, tienen algún tipo de discapacidad física que van desde el no tener acceso para estudiar la educación primaria hasta no obtener un empleo remunerado. Para progresar en mi vida, enfrenté muchas barreras que superé gracias a mi deseo de estudiar y a la ayuda de mi familia. Desde que era un niño siempre quise asistir a la escuela primaria, pero no me permitían ingresar debido a mi discapacidad auditiva. Intentamos encontrar una institución que me aceptara pero siempre nos rechazaban. Cuando observaba a los niños acudir a la escuela de la esquina de mi casa, me sentía muy frustrado y preguntaba “por qué no puedo ir”. En varias ocasiones me metía a hurtadillas en los salones; pero cuando los maestros se daban cuenta que yo estaba ahí, me enviaban de regreso a casa. Tuve que esperar cuatro años hasta que mi hermano pequeño ingresó a la primaria para acudir como su acompañante. Cuando finalmente se dieron cuenta de mi interés por aprender y el nivel de mis habilidades, me permitieron ingresar a la escuela primaria.
Cuando estuve listo para ingresar a la preparatoria, mi familia pasaba por tiempos económicamente difíciles y decidieron que realmente yo no necesitaba continuar con mis estudios. Gracias a mis esfuerzos, buenas notas y a que mis maestros lograron otorgarme una beca, pudimos convencer a mis padres de la importancia de la educación para alguien con discapacidad auditiva. Concluí mi preparatoria con honores por mi excelente desempeño académico, pero no me era suficiente; yo quería continuar preparándome. Pero en Guanajuato, mi estado, no existían instituciones de educación superior para jóvenes con sordera. Afortunadamente, obtuve una beca de dos años para hacer estudios técnicos en los Estados Unidos.
Esa ha sido la mejor experiencia de mi vida. Pasé de estar protegido por mi familia y sin posibilidades para obtener un título a convertirme en un técnico computacional competente e independiente con habilidades de liderazgo y con deseos de ayudar a mi comunidad. La capacitación que adquirí en Mount Aloysius Community Collage en Pennsylvania me ha abierto muchas puertas en mi comunidad. Soy un miembro productivo en mi comunidad: trabajo en una empresa en donde aplico mis conocimientos; soy el vicepresidente de la Asociación para Sordos, en donde ayudo a otros jóvenes sordos provenientes de áreas pobres y rurales. Quiero ser el ejemplo para ellos de alguien que fue capaz de sobresalir.