Más allá de las activas y coloridas calles de la Ciudad de Guanajuato y otras joyas coloniales como San Miguel de Allende, la panorámica de Guanajuato se encuentra avivada por pequeños pueblos. Viajando fuera de las grandes ciudades, el Oficial de Asuntos Públicos del Consulado Americano en Guadalajara visitó recientemente varios de estos pequeños pueblos para observar los proyectos de desarrollo económico patrocinados por la Fundación de la Comunidad de El Bajío.
La Fundación de la Comunidad de El Bajío se creó en 1998 con el propósito de estimular el crecimiento económico en la región y retomar la raíz de la migración a través del desarrollo sustentable dirigido a la comunidad y la creación de trabajos. Es una de las más antiguas fundaciones en México que promueve particularmente los programas de progreso inter-sectores y colaboraciones entre el gobierno y el sector privado.
La Fundación no es nada si no es creativa y práctica. Adriana Cortes, la directora de la Fundación, quien habló en la Conferencia de las Américas en la Casa Blanca en 2007, recientemente entabló una relación con diversas comunidades de Carolina del Norte que han experimentado un alza en su población hispana. Como resultado de los esfuerzos de la Fundación, diversos gobiernos locales y grupos civiles en Carolina del Norte ahora ayudan a financiar proyectos de desarrollo en Guanajuato. Adicionalmente, los estudiantes de la Universidad de Carolina del Norte visitan en el verano para proporcionar ayuda extra en diversos proyectos mientras viven con familias y mejoran sus conocimientos del idioma español.
En Tamaula, la Fundación ha recaudado fondos para pozos y un sistema de irrigación, que para hacerlo posible, nuevamente trabaja en coordinación con una Universidad estadounidense. También han ayudado a patrocinar un proyecto para la manufactura de queso en Tamaula que ha sido de especial utilidad para la actividad económica de las mujeres locales. Se han coordinado con el Tec de Monterrey campus Irapuato quienes maneja un programa de educación a distancia para mantener a chicos de 17-19 años en las escuelas, así como para financiar la compra de materia prima y entrenamiento para un grupo de mujeres que elaboran productos para su venta local o en los Estados Unidos.
También están dispuestos a expandir sus horizontes pues actualmente se encuentran ayudando a convertir una hacienda de 450 años de antigüedad en un lujoso proyecto de casa de huéspedes en las Trancas. ¿Por qué ayudar a un extraño a construir una casa de huéspedes? Ellos ven las muchas plazas de trabajo que la casa de huéspedes ya ha creado y que planea seguir otorgando a la comunidad local. El hecho de atraer a los turistas a estas pequeñas comunidades usualmente estimula al muy necesario crecimiento económico de la región.
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